Es un auténtico placer entrar en el CATALONIA ALBINONI y contemplar su belleza neoclásica. El hotel se encuentra situado en el corazón de Barcelona, en pleno centro cultural y comercial, a pocos metros de la Plaza Catalunya y de la Catedral. El edificio está incluido en el catálogo del Patrimonio Artístico de la Ciudad de Barcelona. Fue construido como palacete en 1876 por el Maestro de obras, Pedro Bassegoda i Mateu. Se inauguró en 1998 como hotel.
El hotel mantiene intacta la fachada de austero estilo neoclásico, con motivos románticos y barrocos injertados. La entrada, con suficiente amplitud para el acceso de los carruajes a principios de siglo, nos lleva al patio interior del edificio que se ha restaurado según el modelo original y donde encontramos actualmente la recepción del hotel y un bar desde donde podemos admirar la escalera de mármol original, típica de las casas señoriales de la época.
Las habitaciones están cuidadosamente decoradas y disponen de aire acondicionado, minibar, teléfono directo, televisión interactiva con canal de vídeo interno, antena parabólica, Canal +, caja de seguridad y baño completo de mármol con secador de pelo.
Disfrute del desayuno buffet servido bajo una singular carpa en el patio ajardinado del hotel.
Un equipo de profesionales trabaja día a día para que usted pueda gozar plenamente de su estancia en el hotel.
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La situación privilegiada de este hotel, en pleno centro cultural y comercial de la ciudad, le permite ir de compras o visitar los edificios más emblemáticos en poco tiempo. Si decide, por ejemplo, hacer un regalo, puede ir a El Corte Inglés, a El Triangle o a alguna de las innumerables tiendas que hay alrededor del hotel. Si prefiere, en cambio, hacer alguna visita, la mejor opción es ir al Barrio Gótico, donde está ubicada la Catedral, la Plaça del Rei o el antiguo barrio judío del Call.
Muy cerca del hotel está La Rambla. En esta avenida tan emblemática, repleta de paradas de flores y animales, usted podrá contemplar el Liceu, el palacio de la Virreina, la iglesia barroca de Betlem o visitar el Museo de Cera, ya muy cerca del monumento a Colón y el puerto. Desde allí, hay un puente que comunica con el Maremagnum, una zona llena de restaurantes, bares y salas de cine. Luego, si va siguiendo la fachada marítima, llegará hasta la Plaça Pla de Palau, próxima al Barrio de la Ribera, donde se encuentra la iglesia gótica de Santa Maria del Mar, la Plaça del Born y el Museu Picasso. Para regresar al hotel suba por Vía Laietana y contemple el Palau de la Música.
Si dispone de dos días, puede ir a visitar las dos montañas más conocidas de la ciudad: Montjuïc y Tibidabo. La primera, que no supera los 200 metros de altura sobre el nivel del mar, tiene bastantes museos y edificios de gran renombre como el Museu Miró, el Palau Nacional, que alberga pinturas románicas y góticas, el Pueblo Español y el Estadi Olímpic. Si sube hasta el castillo, podrá contemplar una excelente vista de la ciudad y del mar. En cuanto a la segunda montaña, la mejor opción es subir con el funicular. Desde su cumbre, coronada por la iglesia del Sagrat Cor, la panorámica es única.
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